Desde la visión poética de la madrugada fría, completamos el escenario irreal añadiendo una palabra...
Nuevas estructuras nacían de los cubos de basura. Al acercarnos contemplamos la hazaña de una mesa que disponía cojita los siguientes elementos coherentes: una tetera oxidada, una taza blanca y un colador.
Cerca, otra mesita con un juego para dos participantes sobre ella. Y letras revueltas.
