Comentando con mi padre el episodio del terremoto, me ha recordado la vieja historia de la tía María la del Langueño, que una noche se despertó sobrecogida al sentir que movían su cama, y cuando le apretó a la perilla y la luz iluminó su cuarto vio con espanto cómo el cuadro de su difunto marido se balanceaba ¡Ay José no vuelvas! ¡no vuelvas! Fuiste muy bueno en vida y yo te rezo todas las misas que quieras.. ¡pero por Dios no vuelvas!
Escrito por Elena H a las 12 de Febrero 2007 a las 11:52 PM